• Oscar Ayala García

Mira al futuro, no solo retroalimentes sobre el pasado.

Retroalimentar de manera efectiva es un ejercicio más complejo de lo que pudiera parecer en principio. Seguramente hayas conocido hablar sobre técnicas como la del sándwich, realizarlo de manera privada y hacer un enfoque desde el área de oportunidad, no del error.

No queremos hablar de eso sino de la motivación. Porque muchas veces una retroalimentación se enfoca en errores que se han cometido, y la realidad es que, solo arreglando los errores o reconociéndolos, vas a poder crear colaboradores con un alto desempeño y proyección.


Aprender de los errores y mirar hacia delante forman parte necesaria de una buena retroalimentación que busque un desarrollo integral. Curiosamente, se entiende desarrollo como algo que no haces bien y tienes que mejorar mientras que, por otro lado, se evalúa el desempeño.

Realmente, ese buen desempeño está basado en el desarrollo que día a día fomentas enfrentándote a nuevos retos, adquiriendo responsabilidades y resolviendo tu día a día.

A veces nos esforzamos demasiado en trabajar en nuestras debilidades dando por hecho que nuestras fortalezas nos van a mantener en una buena posición, pero es precisamente donde tenemos que mirar.


No se habla de rendirnos y dejar que nuestros lastres nos sigan frenando, sino de dedicar tiempo y esfuerzo a seguir potenciando nuestras virtudes. Porque no te van a dar un puesto gerencial porque hayas mejorado un poco tu comunicación, te la darán por tu increíble productividad basada en una excelsa autogestión o por tus dotes de liderazgo e influencia que siempre fueron muy buenos pero te esmeraste por hacerlos tu seña de identidad.


Por eso, como líder, si buscas potenciar la fortaleza de tus colaboradores, podrás crear equipos excelsos y más motivados, y esto, sin duda, te reportará en el mediano y largo plazo un retorno mucho más interesante.


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